¿Solo Juguetes? Cuan Importantes son en el Desarrollo del Niño

Psi. C. Fernando Zegarra

las actividades lúdicas fortalecen dos áreas de la masa gris: el cerebelo, que coordina los movimientos, y el lóbulo frontal, asociado a la toma de decisiones y el control de los impulsos. Y como se ha comprobado experimentalmente, el juguete cumple un papel clave en esos procesos de maduración, pues sirve para que los niños más pequeños aprendan la relación causa-efecto –“si empujo el cochecito, se mueve”– y ejerciten el cálculo de probabilidades mediante el ensayo-error.

Petra María Pérez Alonso-Geta, catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia y miembro del Observatorio del Juego Infantil, abre aún más el abanico de los beneficios de los juguetes: 

“Son un vehículo para desarrollar habilidades como la atención, la abstracción, la memoria, la representación, la simbolización o la resolución de problemas. Por eso, en todas las culturas y en todos los tiempos, los niños juegan con ellos”.

Petra María Pérez Alonso-Geta,

Desde la psicopedagogía

hace décadas por Jean Piaget (1896-1980). Para este influyente teórico suizo, existen tres modalidades de juguetes, acorde con la evolución mental de los infantes:

  • Hasta Los Dos Años, sonajeros, espejos y muñecos musicales estimulan los sentidos y la motricidad
  • De Dos A Seis Años, aparecen los disfraces, las cocinitas o los juegos de construcción, que promueven la memoria, el autocontrol y la imaginación.
  • A Partir De Los Seis, los niños se someten a los reglamentos complejos de los deportes, juegos de mesa o actividades como la comba y la rayuela. Así se inician en el despiadado mundo de la competitividad humana.

Padres y obsecion por los juguetes

Dada la importancia que, como ya quedó sobradamente apuntado, tienen los juguetes en el desarrollo intelectual de los cerebros más tiernos, algunos padres llegan a obsesionarse con la etiqueta educativo.

Según la socióloga francesa Sandrine Vincent, es sobre todo en las familias más acomodadas y las parejas con profesiones liberales donde se aprecia la preocupación por que los más pequeños aprendan jugando, mientras delegan en los abuelos los regalos más divertidos.

Porque a menudo triunfa lo más simple

Pablito de 5 años recibe el regalo de su abuelo quien demoro horas en seleccionarlo, pero la reacción de Pablito deja confundido al abuelo “¡¡¡Una caja…!!!”.

Otra reconocida especialista en la materia, la psicóloga Kathy Hirsh-Pasek, aboga por ese tipo de objetos sin estructura definida, que favorecen la libertad de acción, como la clásica caja de cartón.

Este tipo de usos aun elemento tan común para un adulto promueven en el niño lo que se denomina como pensamiento mágico, que es la capacidad para imaginar usos y formas a algo tan simple como una caja de cartón

“Esto promoverá el desarrollo de una competencia tan buscada hoy en día como es la creatividad”.

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El desarrollo de los niños es un proceso holístico

Es decir que se produce a la vez en diferentes áreas: psicomotriz, cognitiva, emocional y afectivo-social y que el desarrollo de cada área afecta al desarrollo de las demás.

 «Entendiendo que los niños dedican, (o deberían dedicar) buena parte de su tiempo a jugar será conveniente plantearnos qué contextos de desarrollo generan los juguetes que les regalamos.

El desarrollo motriz 

hace referencia al desarrollo del equilibrio, la fuerza, la manipulación, la coordinación… y es especialmente importante en los primeros años de vida. El desarrollo cognitivo incluye el desarrollo de la memoria, la imaginación, la creatividad, el pensamiento científico, el lenguaje… El desarrollo afectivo-social implica la comunicación, la cooperación, el conocimiento del mundo de los adultos, el desarrollo moral,… Y

El desarrollo emocional 

incluye la identificación y expresión de los propios sentimientos, la identificacion de los sentimientos en los demás, el autocontrol…».

Por todo ello, explica que no importa la complejidad del juego o lo caro que sea, sino el contexto de desarrollo que genere. En este sentido, los juegos menos complejos y más baratos pueden ser la mejor opción: unos recortes de ropa, piezas de construcción, materiales seguros que tengamos en casa para la manipulación en los mas pequeños, el juego simbólico (hacer ver) y los juegos de mesa para los próximos años. «El juego poco estructurado favorece la imaginación y la creatividad, aspectos que si no se favorecen vamos perdiendo a medida que vamos creciendo».

El juego tradicional

Ofrece muchos modelos de dinámicas propicias a la imaginación. Además de la sencillez, estos juegos tradicionales suelen aportar «todos los aprendizajes implícitos en la relación con los iguales: escucha, respeto, aceptación de las diferencias o resolución de conflictos», ya que suelen transmitirse de generación en generación y se realizan en grupo. Este factor social del juego también es, a su juicio, fundamental: al final, no importa tanto los juguetes o el juego, sino tener a alguien con quien jugar.

Referencias

https://www.muyinteresante.es

https://www.abc.es/familia/padres-hijos

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