5 tips para Desarrollar la Resiliencia en niños

Al hablar de resiliencia no podemos evitar citar a  Cyrulnik (2001) en el sentido de que la resiliencia no supone nunca un retorno a un estado anterior a la ocurrencia del trauma o la situación de adversidad: ya nada es lo mismo. El equilibrio estable nunca es un equilibrio inmóvil, sino dinámico. de la situación adversa

Lo anterior nos lleva a considerar que el concepto de López Fuentes 2003 quien señala

que en general, la resiliencia forma parte del repertorio básico de recursos que traemos al mundo todos los seres humanos, constituyendo un rasgo de la función adaptativa de lo vivo y se expresa en la posibilidad que tienen los niños y adolescentes de construir diversas rutas hacia un desarrollo emocionalmente saludable, en medio de circunstancias de riesgo, disímiles y desafiantes.

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Para complementar podemos concluir que la resiliencia es una capacidad innata  de un niño a adaptarse a situaciones externa no favorables  y salir fortalecido de las mismas, teniendo un aprendizaje de dichas situaciones.

Hoy te contamos 5 consejos que seguramente te ayudaran  desarrollar esta cualidad en tus niños.

1.-Que aprenda a hacer amigos

Para fomentar la resiliencia es necesario que le enseñes a hacer amigos. El aislamiento es un factor que promueve la inseguridad y el miedo. Un niño aislado es un niño al que prestar atención. Piensa que no todos los niños cuentan con una gran habilidad para manejarse socialmente, así es bueno que les echemos una mano en esta tarea.

¿Cómo enseñarle a hacer amigos?

Con cuidado, no contar con amigos puede ser un tema muy sensible para un niño. Por lo tanto, nunca es una buena idea señalarle como el culpable de esa situación. Si lo hacemos es probable que adopte alguna de estas dos actitudes: encerrarse en sí mismo para protegerse o realizar intentos desesperados y a veces incluso peligrosos para que alguien lo acepte.

Por otro lado, un niño que no tiene amigos normalmente es un niño inseguro. Por lo tanto, nosotros como adultos tenemos que reforzar esa seguridad diciéndole todo lo que hace bien en contextos sociales. También podemos corregirle, pero centrándonos siempre en comportamientos concretos y solo delante de personas en las que el niño confíe.

2.-Fomentar a ayudar a los demás

Desarrollar vínculos estrechos con la familia y la comunidad crea un sólido sentido de seguridad que ayuda a guiar hacia importantes valores y evita las rutas destructivas alternas del amor y la atención.

La solidaridad y la cooperación son fundamentales para el desarrollo emocional. Si el niño aprende a ayudar a los demás, se sentirá más útil y valioso. También fortalecerá su capacidad para establecer empatía. Esto en el futuro será uno de los pilares de su fortaleza psicológica.

Piensa que la mejor manera de fomentar la ayuda a los demás es con tu ejemplo. Primero ayudándolo a él y de paso promoviendo esa actitud en la familia. El juego también es una vía ideal para que compruebe por sí mismo los beneficios de trabajar en equipo.

Los niños necesitan comprender que el mundo es un lugar mejor porque ellos están en él. Estar consciente de la importancia de la contribución personal puede servir como una fuente de propósito y motivación.

3.-Establecer y mantener una rutina

Establecer una rutina es fundamental para los niños, especialmente para los más pequeños. Les da una sensación de seguridad y de estabilidad. Disminuye sus temores y sus ansiedades porque saben lo que va a ocurrir a continuación. Además, la rutina le permite al niño evaluar si está viviendo “correctamente” o no.

En principio, deben existir horarios para acostarse y levantarse. También los horarios de la comida deben estar muy definidos. Lo mismo debe ocurrir con los tiempos de escuela, de tareas e incluso de descansos. Estos horarios solo deben ser alterados si hay razones de fuerza mayor.

4.-Que aprenda a cuidarse

Enseñarle hacer consciente de sí mismo, sobre su cuerpo y que toda acción tiene una reacción es parte fundamental de la tarea de los papás.

Recordar que el dolor es uno de los mecanismos de autopreservación mas valiosos que tenemos cuando tu aíslas a tu pequeño del dolor muchas veces le privas de la posibilidad de aprender del mismo.

¿Cuándo tú te quemaste la mano por primera vez?  Seguro no lo recuerdas, pero si sabes que el fuego es de tener mucho cuidado.

Si lo que pretendemos es fomentar la resiliencia, el niño tiene que aprender a ser responsable con una motivación en el horizonte: su propio bienestar. Esto no quiere decir que deba cuidarse solo. Más bien que debe pensar en su bienestar físico y emocional cuando esté solo y no tenga el amparo de los padres o adultos de la familia.

Es importante que cuando le des la comida, le indiques por qué es saludable para él. Y la importancia que esto tiene. También es bueno que inculques la importancia del deporte, de la risa, de la higiene y la buena presentación personal. Él aprenderá el autocuidado con la práctica, en todo caso.

5.-Que aprenda a ver las dificultades como un reto

El mundo es del color del lente con el que lo ves. Es decir, tu enfoque determina tu realidad, es importante que el niño entienda a los problemas como una forma de aprender tanto de los fracasos como de los éxitos.

Si te pones a pensar te darás cuenta que las experiencias ante situaciones de no éxito, o de alto estrés son las que marcan la forma en la cual nos comportaremos en el futuro ante ellas.

Por eso es muy importante enseñarles como padres, el ser pro positivo ante la situación aun que esta no sea favorable.

Aprender a enfrentar de manera efectiva el estrés ayudará a su hijo a estar mejor preparado para superar los desafíos de la vida.

Hay muchos pequeños eventos cotidianos que el niño ve como grandes dificultades. Recuerda que son seres frágiles e inmaduros. Para ellos, no poder alcanzar tarro que está sobre un estante puede ser fuente de gran frustración.

Es ahí donde es bueno que entres y conviertas ese “gran problema” en algo relajado, que se puede resolver. Muéstrale con tu actitud que la angustia está de más. Cuando sea un poco más mayor, evalúa con él, animadamente, cómo se puede resolver la situación.

Si aplicas estos sencillos consejos contribuirás a que el niño sea más resiliente. Es uno de esos regalos que, si se dan en la infancia, evitan muchos problemas en esa etapa y en etapas futuras. Fomentar la resiliencia, por tanto, es uno de los grandes retos de la crianza.

Referencias:

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