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¿Cómo Afecta El Coronavirus A Los Alumnos Con Necesidades Educativas Especiales?

Tener a los niños confinados en casa todo el día a causa de la pandemia por el coronavirus no es tarea fácil. Pero si esos pequeños tienen necesidades educativas especiales, la cosa se complica aún más. Pueden presentar dificultades de aprendizaje en la adquisición de habilidades básicas en un entorno normalizado, en la escuela o en otras instituciones educativas. También pueden tener obstáculos de salud, sociales, emocionales o mentales, así como problemas de aprendizaje específicos como en la lectura, la escritura, la comprensión de la información, etc.

Cuando  se habla de necesidades educativas especiales es importante aclarar que partimos de un concepto muy general, que puede englobar desde los llamados trastornos graves de la personalidad o de la conducta, hasta discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales, etc.

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Debemos recordar que las escuelas realizan muchas funciones más allá de la educación. Proporcionan un refugio seguro, un ámbito social y para las familias con niños con necesidades especiales, ofrecen un apoyo. El aprendizaje en línea, en comparación, al parecer simplemente no está a la altura de la tarea. Entonces,

¿qué pasa con su derecho a la educación?

Aparte de las dificultades del manejo de los asuntos tecnológicos, para los niños con dificultades de aprendizaje, incluso leves, como los trastornos de déficit de atención, encontrar la motivación propia para trabajar de forma independiente frente a una computadora es un gran desafío. Dejando de lado el aprendizaje, la pérdida de la rutina diaria que proporciona la escuela añade otro nivel significativo de dificultad para los estudiantes con necesidades educativas especiales que son sensibles al cambio, como los que tienen el trastorno del espectro autista.

No solo la rutina, sino las terapias que a menudo se proporcionan en los entornos educativos son una parte muy importante del apoyo que muchos de estos estudiantes recibían.

La naturaleza del distanciamiento social claramente es perjudicial para muchos estudiantes con discapacidades que requieren exactamente lo contrario.

Una red fuerte y estrecha de personas que apoyen necesidades que a menudo son diversas y complejas. Hay que reconocer que esas necesidades constituyen requisitos esenciales y no deben pasarse por alto en tiempos de crisis, precisamente cuando más se necesita su continuidad. Analizar la situación caso por caso puede ser la forma más práctica de asignar ayudas audiovisuales, pictogramas (dibujos que representan acciones), cuentos y fotografía; es momento  de oponerse firmemente a que desestimen por completo sus derechos de educación.

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