8 Técnicas para aplicar la disciplina positiva en niños

La disciplina positiva busca favorecer la maduración de los niños para que en un futuro sean responsables, autónomos y felices.

El objetivo de este tipo de educación es que los niños entiendan las normas que les aportarán seguridad. No se debe entender esta disciplina como una imposición de estas normas, sino como un medio por el cual el niño se desarrolle de manera sana y feliz y como algo que les enseñe el camino para ser responsable de sus actos y que toda acción tiene una consecuencia. Que además les sirva para aprender la manera adecuada para saber comportarse y actuar en cada situación.

Para educar desde este modelo hay que recordar que se debe evitar la utilización de castigos verbales y obviamente no deben existir  castigos físicos bajo ninguna circunstancia, debemos alejarnos de la imposición de normas y pautas. Ya que el niño debe aprender. A continuación te presentamos algunas técnicas de disciplina positiva son las siguientes:

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Técnicas

  1. Elogia lo que te gusta

 Pondera, cuenta y revive aquellos momentos en los que el niño se porta bien. Son una forma de reforzar las conductas que se quieren repetir.

  1. Dar rutinas

 Establecer normas habituales evitará conductas no deseadas. Si, por ejemplo, el niño sabe que después de jugar debe recoger, le hace entender que si un día no guarda los juguetes estará actuando mal y esto tendrá consecuencias que no le gustan y que deberá asumir. Por lo que, tratará de hacerlo bien.

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  1. Control del adulto

No prestes atención cuando el pequeño se comporte de una manera inaceptable, en lugar de discutir con él. Así aprenderá que hay mejores maneras de comunicarse. Hay veces que se da una situación tensa y sabes que lo que ha hecho está muy mal. Es difícil mantenerte tranquilo, pero hay que pensar que no se debe hacer delante del niño aquello que no queremos que ellos hagan después. Prueba a dejar el lugar donde está tu pequeño o intenta hacer ejercicios de relajación. Espera a haberte calmado y vuelve a entrar.

4.- Preguntar en vez de ordenar

Así nos aseguramos que el niño conoce la respuesta y le damos la libertad de hacer las cosas o no sabiendo las consecuencias de sus actos. De este modo el niño aprende a comportarse y no a obedecer ciegamente. Por ejemplo, ¿Qué toca hacer ahora? Y dejar que el niño responda.

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  1. Avisar con antelación

Antes de que acabe la actividad que está realizando ir diciéndole y recordándole que es lo que viene para que no le pille de sopetón.

  1. Dar opciones de comportamiento

Dar a elegir el orden en el que quieren hacer las tareas que deben realizar. Por ejemplo, ¿Prefieres ducharte antes o después de cenar?

7.- Tabla de recompensas

 Establecer límites y reglas claros de manera escrita puede hacer que el niño vea de manera clara que se refuerzan una cantidad de acciones bien realizadas

8.- El ejemplo es la mejor técnica de disciplina

 Los niños imitan todas las conductas que les llaman la atención si no existen otras alternativas por lo que los padres han de actuar con coherencia para servir de modelo a los pequeños.

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