5 Tips Para Evitar la Violencia de Género en la Escuela

¿𝐓𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬  𝐝𝐞 𝐦𝐨𝐭𝐢𝐯𝐚𝐜𝐢ó𝐧  𝐲 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐜𝐢𝐩𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐭𝐮𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐝𝐢𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐜𝐥𝐚𝐬𝐞𝐬 𝐯𝐢𝐫𝐭𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬?

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Psi. Lizeth Q. Bazoalto

En nuestro país acabamos de recordar el 8 de marzo como el día internacional de la mujer pero en un gran contraste tenemos un alto índice en lo que va del año de abusos y delitos por violencia  de genero.

Es muy interesante saber que la escuela es una de las instituciones donde se pueden evitar este tipo de conductas  en las futuras generaciones para lo cual hoy te contamos los siguientes tips para prevenir la violencia de género en la escuela:

1.-Comprende qué es el consentimiento

El consentimiento convencido dado libremente es imprescindible, en todo momento.

En lugar de oír un “no”, asegúrate de oír un “sí” activo que haya sido expresado por todas las personas involucradas. Integra el consentimiento convencido en tu vida y habla de él.

Frases como “se lo estaba buscando” o “los hombres así son” intentan desdibujar los límites del consentimiento sexual, culpabilizar a las víctimas y exculpar a los agresores del delito que han cometido.

Puede que las personas que usan estas expresiones entiendan el consentimiento como una idea vaga, pero la definición es muy clara. Cuando se trata de consentimiento, no hay límites difusos.

2.- Enseña a la próxima generación y aprende de ella

El ejemplo que damos a la generación más joven determina la manera en que esta piensa sobre el género, el respeto y los derechos humanos. Inicia conversaciones sobre los roles de género a una edad temprana y cuestiona los rasgos y las características tradicionales asignadas a hombres y mujeres. Señala los estereotipos a los que niñas y niños se enfrentan constantemente, ya sea en los medios de comunicación, en la calle o en la escuela, y hazles saber que no hay nada malo en ser diferente. Fomenta una cultura de aceptación.

Habla sobre el consentimiento, la autonomía física y la rendición de cuentas a niñas y niños, y escucha también lo que tienen que contar sobre su experiencia en el mundo. Al dotar a jóvenes activistas con información y educarlos sobre los derechos de las mujeres, podemos construir un futuro mejor para todas y todos.

3.- La cultura y el comportamiento del grupo de iguales

Los compañeros suelen estar presentes, como observadores, en la mayoría de los episodios de violencia escolar (Cowie, 2000; Pellegrini, Bartini y Brooks, 1999). En los estudios sobre el perfil de víctimas y agresores se observa, además, que la víctima suele estar fuertemente aislada, sin amigos, y ser bastante impopular, sufriendo ambos problemas en mayor medida que los agresores. Conviene tener en cuenta que la falta de amigos incrementa el riesgo de comenzar a sufrir victimización, y que ésta hace que disminuya aún más la popularidad de quién la sufre y su aislamiento.

De lo cual se deriva que para prevenir la violencia en la escuela es necesario intervenir con el conjunto de la clase, favoreciendo el tipo de relaciones entre compañeros que inhibe su aparición, condición que debe ir acompañada de una mejora en el clima social de la escuela, en la forma de definir y hacer cumplir las normas y en la calidad de las relaciones que se establecen entre profesores y alumnos (Pellegrini, Bartini y Brooks, 1999).

4.- Prevenir la violencia a través de los procedimientos de disciplina

Para mejorar la eficacia educativa de las medidas disciplinarias y la prevención de la violencia, conviene tener en cuenta que: 1. Uno de los objetivos de la disciplina es enseñar a respetar ciertos límites. La disciplina debe favorecer cambios cognitivos, emocionales y conductuales en la dirección de los objetivos educativos y estimulando la capacidad de adopción de perspectivas.

5.- La impunidad ante la violencia genera más violencia.

La eficacia de dichos límites, y del contrato social en cuyo contexto se establecen, se reduce cuando las transgresiones graves quedan impunes. Así, la impunidad contribuye a reforzar dos graves distorsiones que potencian la violencia, que llevan, en su forma más extrema, a asociar la conducta del violento con la del héroe, y, con mucha frecuencia, a culpabilizar de dicha violencia a la víctima.
Publicado en Bienestar, Orientación y Desarrollo.

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