¿Quieres saber si en tu familia se práctica el micromachismo?

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Psic. Mioleth Salazar S.

“Las mujeres no hablan asi”, “es que los hombres son así”, “llevaba falda muy corta”, “ella se lo buscó”. “ella le fue infiel, ella lo provocó ”. Seguramente has escuchado muchas de estas frases y  quizás hasta repetiste algunas, incluso si eres mujer.

Se habla tanto en la actualidad sobre el machismo, pero nadie acepta ser machista, ya que el machismo es un comportamiento mal visto.

Sin embargo, muchas personas adoptan actitudes realizan acciones que contribuyen a mantener la desigualdad entre hombres y mujeres, a menudo de forma inconsciente o involuntaria a estas actitudes se las denomina  micromachismos.

El Micromachismo es un término propuesto por el psicólogo Luis Bonino Méndez que constituye la base y caldo de cultivo de las demás formas de la violencia de género o misoginia: maltrato psicológico, simbólico, emocional, físico, sexual y económico, que serían normalizados. Se trataría además de prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente.

Los micromachismo son pequeños gestos, comentarios y prejuicios que están  interiorizados ya que son parte del  pensamiento y vocabulario, aunque  se odie el machismo, son las  secuelas de la  educación que pasa de generación en generación que, aunque se critique y denuncie el machismo, se puede puede caer en algunas de sus trampas sin darse cuenta.

Estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni  planificación deliberada, sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales incorporados y automatizados en el proceso de “hacerse hombres”, como hábitos de acción/reacción frente a las mujeres. Otros en cambio sí son conscientes, pero todos forman parte de las habilidades masculinas desarrolladas para ubicarse en un lugar preferencial de dominio y control que mantenga y reafirme los lugares que la cultura tradicional asigna a mujeres y varones.

Los modos de presentación de los micromachismos se alejan mucho de la violencia física, pero tienen a la larga sus mismos objetivos y efectos: garantizar el control sobre la mujer y perpetuar la distribución injusta para las mujeres de los derechos y oportunidades.

¿Qué tipos de micromachismos existen?

Según Bonino, estos comportamientos se clasifican en tres categorías: los micromachismos coercitivos o directos, los encubiertos o indirectos, y los micromachismos de crisis.

 Micromachismo coercitivos se producen cuando el hombre presiona a la mujer para imponerse. Para conseguirlo, puede ejercer una presión psicológica, moral o económica. Se manifiesta en comportamientos muy sutiles como que el hombre se siente a la mesa y espere que le sirvan de comer, que él controle el mando de la televisión, etc.

Micromachismo encubiertos son imperceptibles y permiten que el hombre manipule a la mujer para hacer lo que él quiere y no lo que ella quiere. Este tipo de actitudes impiden que la mujer piense por sí misma y reaccione.

Este tipo de machismo emocional incluye comportamientos tóxicos como la manipulación emocional, el abuso de confianza, la intromisión en la intimidad o los engaños y mentiras.

Micromachismo de crisis aparecen cuando el hombre se siente amenazado por la mujer. Se trata de lenguaje, estrategias psicológicas y comportamientos que persiguen mantener la desigualdad cuando el hombre se ve amenazado porque la mujer aumenta su autonomía o poder personal.

Algunos de los efectos causados por los micromachismos son:

-Inhibición de la lucidez mental por disminución de la valentía, la crítica, el pensamiento y la acción eficaces, la protesta válida, y el proyecto vital. 

-Fatiga crónica por forzamiento de disponibilidad, con sobreesfuerzo psicofísico, desvitalización, y agotamiento de sus reservas emocionales  y de la energía para sí y para el desarrollo de sus intereses vitales. 

-Sentimiento de incapacidad, impotencia o derrota, con deterioro  de la autoestima, con aumento de la desmoralización y la inseguridad, y con disminución de la autocredibilidad de las propias percepciones,  con una  actitud defensiva, provocativa o de queja ineficaces.

-Disminución del  poder personal, con un retroceso o parálisis del desarrollo personal, limitación de la libertad y utilización de los “poderes ocultos” femeninos (aquellos que cualquier persona subordinada utiliza cuando no se siente con derecho a utilizar su poder personal).

-Malestar difuso, irritabilidad crónica y un hartazgo “sin motivo” de la relación.

Por último, para acabar con los micromachismo en la  familia, la sociedad debe estar a la altura. Es muy difícil acabar con los micromachismos si las respuestas que obtiene quien los combate son: “¡Cómo te pones!”, “¡Estás exagerando!” “¡estás loca! ”

Publicado en Bienestar, Orientación y Desarrollo.

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